octubre 27, 2010

Carta a una Lejana Amante

Fuego Envasado por Art3mis4
Extrañada Claudia María,

Amor de mi vida, te escribo desde la oscuridad de mi refugio, donde la penumbra suave de una pequeña vela alumbra mis pensamientos; si supieras las que tuve que hacer en la vieja capilla para robármela. Aún me asaltan los fantasmas de blanco y se que en cualquier momento vendrán por mi.

Sólo la noble y vieja razón de mí desear hace que te escriba estas líneas, porque más amor no puedo encontrar sino en este deseo irrefrenable de dirigirme a ti.

Te contaré, vida mía, que buscando entre mis cosas  encontré tus viejas cartas y una descolorida fotografía donde yacíamos desnudos a la orilla del rió,
¡Qué tarde aquélla!
Me parece sentir aún, la suave caricia de la pequeña cascada que caía entre nosotros mientras nos besábamos
...sin respirar,
      como devorándonos de puro deseo,
              enloquecidos,
                      desenfrenados,
                                unidos en un mismo cuerpo,
                                                        hasta desfallecer.

La tarde se había dormido en el resol bermejo y aún mis ansias no calmaban su piar.

Recuerdo, también, me convenciste aquella tarde de cometer la locura mas grande de mi vida: entrar por la noche a la hacienda de tus padres y dormir en tu habitación sin que nadie lo notase.

Aquélla fue la noche más hermosa de todas, me muerdo los labios de sólo recordar,
¿fue un sueño quizás?
¿alguna alucinación?
¿talvez?


La noche era estrellada, la luna bañaba con su luz las sedas blancas de tu cama y entraba a destellos entre la fina gasa de novia del mosquitero.
Noche celestial
Era como ver la luz divina cruzar entre tu hermosa cabellera y caer ante mis ojos, sentir que transcurría todo con lentitud cinematográfica; ver tu silueta a contra luz cabalgándome cual amazona angelical:
Tu ritmo
      tu pulso
          tu respirar
              mi asfixia y mi desmayar.

Angry Again by ~agnesza
Hubiera sido la noche perfecta de no ser por tu padre que irrumpió de improviso con su trabuco en una mano y su látigo en la otra. Sólo tus suplicas y la promesa de no verme nunca más, salvaron mi vida; pero ni los golpes de aquella noche, ni el fiero látigo de tu padre, ni siquiera las incontables mordidas que los mastines de la hacienda me hicieron, me hirieron tanto como el cruel desprecio que Don Gregorio de Ormazabal escupió en mi contra.

Tengo mas marcado en mi la cicatriz de su mirada, que las heridas que esa noche me gané.


Merodean los fantasmas de blanco y preguntan por mi. La vela se termina, amor.
Vuelve la bendita soledad,
Tu sombra
¡Mi razón de ser, la esperanza de que cada domingo me escape, y te lleve otra carta más así como las flores que a ti te gustan : crisantemos rojo,”rojos”, como mi sangre, como este maldito sueño que no me deja en paz.


Te veo, amor, corriendo desesperada y corro tras de ti y no me escuchas, y tu padre tras nosotros queriéndonos atrapar. Por la ciénaga, entre la fronda, desesperada, angustiada caes y luego te levantas corres sin sentido; te llamo, te grito y nada.


La playa sale a nuestro encuentro y la arena hace torpe mi paso y te pierdo, te alejas. Saco fuerzas de donde no hay y casi logro alcanzarte, de pronto un látigo en mi cuello frena mi deseo:


- ¡Nooooo! - grito - ¡Déjenme! - suplico.

Tú caminas decidida hacia el mar,

- ¡Claudia Maria, por favor!- vanas son mis palabras.

Tu vestido se va mojando y tu mirada fija en el horizonte; caminas sin pensar, tus ojos vacíos tus lagrimas que caen; el agua ya en tu cintura y yo sin poder alcanzarte. Lentamente te pierdo, lentamente te me vas, el agua cubre tu rostro y tu te pierdes en el mar.
Ahí se van mis pensamientos - dices - contigo el amor se va.
primero, la asfixia
         luego, el ahogo,
               luego, la nada.


No imaginas cuanto sufro cada vez que este sueño se repite y ya no quiero sufrir más amor. Hay tanto dolor en mi, que en las hondas bóvedas de mi alma, no sé si el llanto es una voz ó un eco. 


¡Cuánta falta me haces Claudia Maria!


¡Te extraño tanto!


¡Qué desespero porque ya sea domingo y llevarte esta carta, tus flores y mis besos!


Otra vez los fantasmas de blanco vuelven a buscarme con sus agujas y sus camisas; con sus caramelos que dan sueño y no me dejan despertar. 
¡No! ¡no quiero que me lleven! Me esconderé y te escribiré y no podrán mas secuestrarme. 
Algún día me fugaré y me quedaré contigo para siempre. Cuidaré de tus jardines, de tus flores y abedules, y en tu marmórea residencia esperaré a que salgas para amarnos, 
al amor del cielo y el campo santo
Pero esta vez, amor, me arreglaré un poco para ti. ¿Sabes? tengo miedo mirarme al espejo, veo horrenda y grotesca mi figura, siempre a solas con mi sombra y mi locura. Flaco, sucio, maltrecho y mal rapado, y dicen que ”con ojos de calentura “.


Grave Flowers 2 by *YuriPanda
No lo sé. Sólo sé realmente,
                                que te amo Claudia María.


De ti con Amor.


Francisco.

PD: Perdón amor, no iré este domingo. Es 1ro de noviembre, y se que tus padres suelen llevarte flores y quizás mas bellas que las mías.

Hasta el próximo domingo, entonces.

Adios.


Autor: El Manu

3 Shortmentarios:

Art3mis4 dijo...

Muy bueno este SC, y el final rudo :-(
gracias por considerar una foto de las mias para el texto :-)

Solcito dijo...

Que buen relato ...me sorprendio el final !

EL MANU dijo...

Graciasssssssss amigos , no saben lo bien que se siente estar aqui en vuestra ventana,gracias de verdad, ese fue el primer cuento que escribi....y soy tan feliz de saber que muchos de ustedes ""talentosos escritores ""lo pueden haber leido.Un abrazo ala distancia.

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